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La Mirada Discriminatoria y Genocida de Sarmiento, un Espejo de la Política Actual con Macri y Milei Por Oscar Rodríguez

La Mirada Discriminatoria y Genocida de Sarmiento, un Espejo de la Política Actual con Macri y Milei
Por: Oscar Rodríguez

En la historia argentina, la figura de Domingo Faustino Sarmiento ha sido ensalzada, pero no podemos ignorar su mirada elitista y genocida plasmada en obras como «Facundo». Es crucial señalar enérgicamente las posturas discriminatorias que perpetuó.

Sarmiento despreció a los gauchos, catalogándolos como «haraganes». Debemos reconocer la resistencia de estos ante las adversidades socioeconómicas, desafiando la simplificación de su existencia.

La justificación de Sarmiento para el genocidio a los pueblos originarios es repulsiva. Su visión deshumanizadora refleja una falta de empatía y un apoyo a actos violentos que no pueden ser tolerados en una sociedad justa.

La centralización del progreso en Buenos Aires propuesta por Sarmiento es una muestra clara de su elitismo. Esta perspectiva menosprecia las contribuciones valiosas de cada región, fomentando desigualdades y perpetuando una visión exclusiva del desarrollo.

Al desafiar la mirada de Sarmiento, no solo criticamos sus posturas, sino que abrimos un diálogo necesario sobre la riqueza de la diversidad en Argentina. Es hora de construir una sociedad inclusiva que celebre la pluralidad y rechace las nociones elitistas y genocidas que han dejado una marca en nuestra historia.

En la actualidad, podemos encontrar ciertas similitudes en posturas como las de Macri y Javier Milei, que evocan de alguna manera la mirada elitista y despectiva de Sarmiento. La crítica hacia estas posturas contemporáneas resalta la importancia de cuestionar discursos que puedan perpetuar divisiones y desigualdades.

Mientras Macri ha sido asociado con políticas que favorecen a ciertos sectores económicos, reflejando una perspectiva centrada en el beneficio de las élites, Milei ha adoptado un tono más radical y desafiante, a menudo menospreciando a aquellos que no comparten sus ideales económicos.

Ambos casos evidencian la necesidad de una crítica vigorosa hacia visiones que puedan excluir o menospreciar a sectores de la sociedad. La analogía con Sarmiento destaca la importancia de no repetir errores históricos y trabajar hacia una sociedad que celebre la diversidad, promueva la equidad y respete los derechos de todos los ciudadanos.

En la época de Sarmiento, su mirada elitista y genocida se manifestó en el desprecio hacia los gauchos y la justificación del genocidio indígena, reflejando una perspectiva excluyente. Este enfoque se tradujo en políticas que marginaban a ciertos grupos y centralizaban el progreso en Buenos Aires, perpetuando desigualdades.

Saltando a la actualidad, encontramos similitudes preocupantes en las gestiónes de Macri y de Milei. Macri, asociado con políticas que favorecen a sectores económicos específicos, refleja una visión centrada en el beneficio de las élites, creando disparidades económicas que afectan a los más desfavorecidos.

Por otro lado, Milei adopta un tono radical y desafiante, menospreciando a quienes no comparten sus ideales económicos. Esta actitud, similar al desprecio de Sarmiento hacia los gauchos, perpetúa divisiones sociales y desconsidera la diversidad de realidades económicas en el país.

Ambos casos, el elitismo económico de Macri y la retórica menospreciativa de Milei, pueden interpretarse como una forma contemporánea de genocidio hacia las clases más vulnerables.
La falta de empatía y la adopción de medidas que favorecen a ciertos sectores, mientras marginan a otros, reflejan una continuidad de las injusticias sociales observadas en la época de Sarmiento.

Así, al comparar estas épocas, se destaca la importancia de aprender de la historia y trabajar hacia una sociedad más equitativa. La lucha contra el elitismo y la exclusión social es un llamado a construir un país que celebre la diversidad, promueva la justicia y respete los derechos de todos, evitando repetir patrones históricos perjudiciales.

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