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#Con proscripción no hay democracia. Por: Oscar Rodríguez

CFK sigue siendo el símbolo político más importante de un modelo de país que se animó a enfrentar a los verdaderos dueños de la Argentina

#Con proscripción no hay democracia
Por: Oscar Rodríguez

La Argentina vive una etapa brutal de saqueo, disciplinamiento y persecución política. No estamos frente a una simple alternancia democrática ni ante una discusión técnica sobre economía. Lo que existe hoy es una guerra abierta entre dos modelos de país completamente opuestos.

De un lado, el proyecto del pueblo trabajador, de la industria nacional, de las universidades públicas, de los jubilados, de las bibliotecas populares, de la cultura, de la ciencia y de quienes creen que la patria debe estar al servicio de las mayorías.

Del otro lado, el proyecto de las corporaciones financieras, del Fondo Monetario Internacional, de los grupos concentrados, de los CEOs reciclados en funcionarios, de los medios hegemónicos y de un Poder Judicial colonizado que actúa como partido político de los sectores de privilegio.

Durante los gobiernos kirchneristas ganaron los trabajadores

porque recuperaron salario, paritarias y derechos laborales».

No hay neutralidad posible.

Y en esa disputa histórica Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo el símbolo político más importante de un modelo de país que se animó a enfrentar a los verdaderos dueños de la Argentina.

Por eso la persiguen.

Por eso la tienen proscripta.

Porque saben que representa la memoria concreta de que se puede gobernar para el pueblo y no para el mercado.

Durante los gobiernos kirchneristas hubo ganadores y hubo perdedores.

Ganaron los trabajadores porque recuperaron salario, paritarias y derechos laborales.

Ganaron los jubilados porque volvió el sistema previsional al Estado y millones pudieron jubilarse gracias a las moratorias.

Ganaron los estudiantes porque se crearon universidades nacionales y el Conectar Igualdad llevó computadoras a cada rincón del país.

Nunca le perdonaron al kirchnerismo haber demostrado que la Argentina podía crecer distribuyendo riqueza, ampliando derechos y fortaleciendo el Estado»

Ganaron los científicos porque el CONICET dejó de ser un espacio de abandono y pasó a ser política estratégica de desarrollo nacional.

Ganaron las PyMEs y la industria nacional porque hubo consumo interno, producción y trabajo argentino.

Ganaron las madres, los pibes y los sectores populares con la Asignación Universal por Hijo.

Ganó la soberanía nacional cuando se recuperó YPF y Aerolíneas Argentinas.

Ganó la memoria histórica cuando los genocidas terminaron presos y se bajaron los cuadros de los responsables de la dictadura.

Ganó la cultura popular porque el Estado entendió que la identidad nacional también se defiende fortaleciendo el acceso al conocimiento y a la producción cultural.

El poder realuiere dejar claro que cualquiera que enfrente al poder económico puede terminar perseguido, condenado o proscripto»

¿Y quiénes perdieron?

Perdieron los especuladores financieros.

Perdieron quienes fugaban millones mientras el pueblo pasaba hambre.

Perdieron los grupos económicos acostumbrados a gobernar desde las sombras.

Perdió el poder concentrado que durante décadas saqueó el país con privatizaciones, endeudamiento y entrega.

Perdieron quienes querían una Argentina arrodillada ante Washington y el FMI.

Y eso no lo perdonan.

Nunca le perdonaron al kirchnerismo haber demostrado que la Argentina podía crecer distribuyendo riqueza, ampliando derechos y fortaleciendo el Estado.

Nunca le perdonaron a Cristina haber construido poder político desde el voto popular y no desde las corporaciones.

Por eso montaron operaciones mediáticas permanentes.

Por eso utilizaron jueces y fiscales como brazos ejecutores de una persecución política.

Por eso intentan convertir en delito la defensa de un proyecto nacional y popular.

Porque cuando el pueblo toma conciencia de que puede vivir mejor, el negocio de unos pocos entra en crisis.

La persecución contra Cristina no busca solamente condenar a una dirigente: busca disciplinar a toda una sociedad. Quieren instalar el miedo. Quieren dejar claro que cualquiera que enfrente al poder económico puede terminar perseguido, condenado o proscripto.

Eso no es justicia.

Eso es utilización política del aparato judicial para destruir adversarios políticos.

Y con proscripción no hay democracia.

Nos quieren convencer de que discutir ideología está mal mientras ellos aplican su ideología todos los días: ajuste para el pueblo y privilegios para los ricos.

Porque la ideología del gobierno actual es clarísima:

Beneficiar bancos mientras destruyen jubilaciones.

Abrir importaciones mientras funden industrias nacionales.

Desfinanciar universidades mientras garantizan negocios financieros.

Atacar la cultura mientras concentran riqueza.

Destruir el Estado para entregarle todo al mercado.

Ese modelo tiene ganadores concretos: los grandes grupos económicos, las multinacionales, los fondos de inversión y quienes hacen negocios con el hambre del pueblo.

Y también tiene perdedores concretos: los trabajadores, los estudiantes, los jubilados, los científicos, los docentes, los artistas, las bibliotecas populares y millones de argentinos expulsados de una vida digna.

Por eso hoy más que nunca hay que volver a hablar de política.

Hay que volver a discutir modelo de país.

Hay que recuperar el debate ideológico.

Porque no es lo mismo un gobierno que entrega soberanía que uno que la defiende.

No es lo mismo gobernar para Wall Street que gobernar para el barrio.

No es lo mismo un Estado al servicio del mercado que un Estado al servicio del pueblo.

Cristina libre es una bandera democrática y popular.

Porque defender a Cristina no es solamente defender a una persona.

Es defender la posibilidad de que exista una alternativa política para las mayorías.

Es defender la memoria de un pueblo que supo vivir con trabajo, derechos y esperanza.

Es defender la democracia frente a quienes quieren reemplazar el voto popular por el poder permanente de las corporaciones.

La historia argentina ya conoció la proscripción. Ya conoció persecuciones, fusilamientos y campañas de odio contra quienes representaban al pueblo.

Y también conoce algo más importante:

Que tarde o temprano el pueblo vuelve.

Porque podrán perseguir dirigentes.

Podrán manipular jueces.

Podrán comprar medios.

Pero nunca van a poder destruir definitivamente la conciencia de un pueblo que alguna vez conoció la dignidad.

Con proscripción no hay democracia.

Cristina tiene que estar libre porque el pueblo tiene derecho a elegir su destino.
Por eso este 18 a las 17 h te esperamos en San José 1111.
Queremos a Cristina LIBRE.

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