Historia de la infamia. Por Axel Kicillof
A través de su cuenta de X, el Gobernador acusó al Milei de impedir la construcción de la planta de GNL para perjudicar a la Provincia de Buenos Aires
La planta se iba a hacer en Bahía Blanca, donde estaban todas las condiciones técnicas, logísticas y geográficas. Movido por odio, fanatismo ideológico y ánimo revanchista, el Presidente decidió sabotearla. El argumento fue que la provincia no adhirió al RIGI, pero ahora queda claro: nunca hubo intención real de hacerla en ningún lado. Fue todo una operación política. Una Mentira de Estado.
El fanatismo personal de Milei contra una provincia y contra un gobernador terminó en un ataque brutal contra todo el país. Se expulsó a un socio estratégico como PETRONAS y se destruyó un proyecto que hubiera fortalecido a la Argentina como potencia energética global. Resulta urgente dimensionar la gravedad de lo que se hizo, o mejor dicho se deshizo.
El nivel de improvisación, desdén por el desarrollo y desprecio por el federalismo es tan grotesco como dañino. Se perdió una obra estratégica y una oportunidad histórica por una obsesión enferma de destruir lo construido, de vengarse de quienes no se arrodillan ante el delirio autoritario.
Este episodio revela el modus operandi del Gobierno “Nacional”: no planifica, no construye, no se preocupa por el desarrollo del país real. Solo vienen a ajustar, incendiar, estimular la especulación financiera y fomentar la división.
Esta historia de la infamia es nuestro complicado presente. Pero el futuro no es de Milei. El futuro es del Pueblo.
Augusto Costa
