Comunicación “figital” y primer freno a la distopía: ¿será momento de que en Argentina finalice el tabú de que un gobernador bonaerense no llega a la presidencia?
Opinión. Por Maximiliano Borches
Fuente: https://prensatiroalblanco.wixsite.com/
Por Maximiliano Borches
Sería un error estratégico pensar que la contundente victoria de Lula en Brasil podría repetirse con facilidad en la Argentina, si prioritariamente se piensa en conformar un “Ejército digital” y creer que las redes, por sí solas, prácticamente totalizan el relato de la política. Ante todo- y por sobre todo-, hay que tener en claro por qué causa luchar, qué camino transitar, un lenguaje claro y causas concretas (no abstractas), que vuelvan a conectar con la sociedad para que las frustraciones comiencen a transformarse en esperanza.
En este punto sí se destaca un elemento central de la estrategia comunicacional desplegada por el equipo de Lula durante el balotaje que finalizó en victoria el pasado 25 de octubre: la “comunicación fígital”: física y digital, estar en el territorio y en las redes de manera simultánea, comprendiendo que una no sirve sin la otra, y ninguna de las dos por sí solas pueden hegemonizar la estrategia.
Cada persona comprometida con el proyecto de poner fin a la deshumanización brutal que representan Milei, Bullrich, Macri, Villarruel, y cada uno de los dibbuk y otros íncubos que conforman el ecosistema (neo)libertario, debe ser su propio algoritmo, como así también oreja y abrazo que necesita cada vecino, cada compañero de trabajo y/o estudio, herido por el actual modelo económico.
A partir de asimilar este primer paso, que en Argentina impone una tarea casi titánica que unas PASO o interna abierta perfectamente podría resolver, para superar cualquier indicio malicioso de soberbia y sectarismo en función de un proyecto colectivo y unificado, se podría llegar a la síntesis de que si Lula rompió el tabú de que un oficialismo no lograba dar vuelta una elección de balotaje, puede ser el momento de que en Argentina se ponga fin al tabú de que un gobernador bonaerense no puede llegar a la presidencia de la Nación.
A poco menos de un año de las cruciales elecciones presidenciales de 2027, el peronismo cuenta con dos precandidatos fuertes para suceder a Javier Milei: Axel Kicillof y Sergio Massa, que a su modo, y con sus características y estrategias, despliegan de a poco sus cartas.
Si finalmente -a pesar de que continúa siendo incierto-, las PASO se suspenden, el peronismo deberá buscar la salida más democráticamente posible para definir a su candidato, no solo para legitimarlo ante su militancia primero, y luego ante la sociedad en su conjunto. También para terminar de ordenar el caos interno y poner fin de una vez por todas a aquellos cantos de sirena cada vez más agónicos, que solo parecen tener como finalidad ser funcionales a los intereses de quienes hoy ocupan la Casa Rosada.
El liderazgo de Lula es incomparable en Latinoamérica
Bajo la conducción del estadista latinoamericano contemporáneo más importante después de Juan Domingo Perón, Inácio “Lula” Da Silva, la distopía reinante de estos tiempos oscuros de transición de una Era a otra sufrió su primer revés, y nada menos, que en la principal economía latinoamericana, y una de las más importantes del planeta: Brasil. Esta sublime victoria sobre el candidato carioca de Donald Trump, se transformó en el espejo donde se miran las dirigencias opositoras de la Argentina y del resto de América, que plantean una salida a las motosierras de la deshumanización.
Desde que Brasil adoptó la segunda vuelta, en 1989, nadie había ganado la presidencia tras quedar segundo en la primera vuelta y Lula terminó rompiendo esa regla con una ventaja de más de cuatro millones de votos.
El balotaje de Brasil 2026, en números
En solo tres semanas, Lula sumó 10,4 millones de votos. Dio vuelta el resultado en 213 municipios de 18 estados, 76 solo en Minas Gerais, y ganó más de 2,1 millones de votos extra en San Pablo. Además, los votos en blanco y nulos cayeron al piso más bajo desde la vuelta a la democracia, para que finalmente Lula (Partido de los Trabajadores- PT) obtenga el 51,79% (64.255.969 de votos), mientras que el prófugo corrupto que huyó a Miami apenas 48hs de consumada la segunda vuelta electoral, Flavio Bolsonaro (Partido Liberal), sumó el 48,21% (59.826.002 votos), que en su mayoría, hoy, piensan: “¿qué voté?”, sin lamentar la tragedia como sucede por estos tiempos en la Argentina.
En este escenario de recuperación electoral del histórico líder brasilero, el Nordeste volvió a aportar las mayores diferencias porcentuales a favor del presidente, especialmente en Piauí, donde obtuvo el 75,88% de los votos. En Bahía alcanzó el 71,31%, mientras que el huido Flávio Bolsonaro consiguió sus mejores resultados en Roraima, con el 72,46%, y Santa Catarina, con el 69,42%. En São Paulo, el principal distrito electoral brasileño, el candidato del PL obtuvo el 53,85%, frente al 46,15% de Lula.