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El despojo neoliberal y la urgencia de una alternativa popular. Por Oscar Rodríguez

El despojo neoliberal y la urgencia de una alternativa popular
Por: Oscar Rodríguez

El gobierno de Javier Milei ha profundizado un modelo de país que, bajo la retórica de la “libertad”, no es más que la consolidación de un sistema de exclusión y precarización. No estamos ante un plan económico, sino ante una estrategia de desmantelamiento del Estado que favorece a los mismos actores de siempre: las grandes corporaciones, el sector financiero especulativo y una casta empresarial voraz que históricamente se ha beneficiado a costa del sacrificio del pueblo trabajador.

Los gobiernos nacionales y populares habían apostado a un modelo donde el trabajo registrado y la organización gremial eran pilares fundamentales. Sin embargo, hoy el sujeto de la política ha cambiado: el monotributista, el trabajador de aplicaciones, el informal, todos sin representación, sin derechos laborales, sin acceso a vacaciones ni aguinaldo. Esta nueva estructura laboral, forzada por décadas de flexibilización y privatización, ha sido funcional a la imposición de un sentido común que convierte la precarización en norma y el individualismo en virtud.

La derecha ha sabido construir su hegemonía comunicacional sobre tres grandes ejes: corrupción, seguridad y economía. Ha logrado instalar un relato donde los trabajadores son los responsables de la crisis, mientras los grandes evasores y los especuladores financieros continúan saqueando los recursos nacionales con total impunidad.

*Corrupción: La Gran Mentira del Neoliberalismo*

La corrupción ha sido utilizada como un arma discursiva para demonizar cualquier política de redistribución del ingreso. Mientras los medios alineados con el poder económico machacan con relatos sobre la corrupción de ciertos gobiernos populares, guardan silencio ante el desfalco sistemático que realizan las grandes empresas y el establishment financiero. Los negocios espurios entre el poder político y el privado han existido siempre, pero lo que nunca se menciona es que la verdadera corrupción es la que permite la fuga de capitales, la evasión impositiva y la entrega de los recursos estratégicos del país a intereses extranjeros.

Combatir la corrupción no es sólo una cuestión de transparencia, sino de justicia social. Es necesario fortalecer los mecanismos de control sobre las grandes empresas, eliminar los privilegios fiscales del sector concentrado y garantizar la soberanía sobre nuestros recursos estratégicos.

El desafío es grande, pero la historia nos ha demostrado que cuando el pueblo se moviliza y se organiza, no hay modelo neoliberal que pueda sostenerse. Es hora de dar la pelea.

*Economía: Ajuste para el Pueblo, Privilegios para los Poderosos*

El ajuste de Milei ha seguido la lógica histórica del neoliberalismo: recortar derechos, destruir el salario real y profundizar la concentración de la riqueza. La apertura indiscriminada de la economía y la desregulación del mercado laboral han generado un escenario de devastación para la clase trabajadora.

La política económica actual no busca el crecimiento ni la estabilidad, sino el disciplinamiento social. La inflación es utilizada como un mecanismo de transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los grandes formadores de precios. El endeudamiento externo vuelve a ser la herramienta para garantizar la dependencia económica del país y la subordinación a los organismos financieros internacionales.

Frente a esto, la respuesta debe ser clara: control del comercio exterior, recuperación del poder adquisitivo del salario, regulación estricta de los mercados estratégicos y una política de reindustrialización basada en la sustitución de importaciones.

*Seguridad: El Relato de la Mano Dura como Herramienta de Control Social*

El discurso securitario de la derecha ha convertido a la pobreza en sinónimo de delito. La represión y la militarización de los barrios populares no son soluciones a la inseguridad, sino instrumentos para sostener un modelo de exclusión que deja a miles de jóvenes sin futuro.

El narcotráfico y el delito organizado no son producto de la falta de represión, sino del abandono sistemático del Estado en los sectores más vulnerables. La falta de acceso a la educación, la precarización laboral y la inexistencia de políticas de integración generan el caldo de cultivo para que estas economías ilegales se expandan.

La seguridad real no se construye con gatillo fácil ni con discursos de odio, sino con políticas de inclusión. Es necesario avanzar en un plan integral que garantice oportunidades para los sectores más postergados, que recupere la inversión en educación, salud y trabajo, y que ataque las verdaderas causas de la violencia en nuestras comunidades.

*Un Proyecto Político para la Mayoría*

La tarea urgente es construir una alternativa que dispute el sentido común impuesto por la derecha. No podemos resignarnos a la naturalización de la precariedad ni a la aceptación pasiva del saqueo.

Debemos organizarnos, salir al territorio, construir un proyecto de gobierno que represente los intereses de la mayoría y no los de una minoría privilegiada. La política no puede ser una herramienta de ajuste y exclusión, sino un instrumento de transformación y justicia social.

El desafío es grande, pero la historia nos ha demostrado que cuando el pueblo se moviliza y se organiza, no hay modelo neoliberal que pueda sostenerse. Es hora de dar la pelea.

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