Cervecería La Modelo de La Plata: la logia del maní y el 2×4
Cervecería La Modelo de La Plata: la logia del maní y el 2×4
Mmmm, estoy sintiendo el aroma del maní tostado…Hoy vamos a ir al que quizá sea el único lugar donde la mugre es cultura. Porque en esa esquina, un piso limpio era un auténtico pecado.
La Cervecería Modelo de La Plata es un emblema gastronómico y cultural fundado en 1894, cuando la ciudad de La plata tenía apenas 12 años. Ubicada en 54 y 5, ya supera los 130 años.
Mantiene la estética de bodegón antiguo con mozos de oficio, grandes barriles de madera y un ambiente que preserva la esencia de sus fundadores. La tradición es servir maní con cáscara y la gente tira las cáscaras al suelo, lo que forma parte del folklore del lugar.
Además de cerveza tirada, los platos típicos son las milanesas napolitanas, rabas y picadas de campo. Es un punto de interés turístico y social, visitado tanto por platenses como por extranjeros.
Ha sido punto de encuentro de grandes intelectuales que marcaron nuestra ciencia. Entre ellos, el paleontólogo y naturalista Florentino Ameghino, que frecuentaba el lugar tras sus jornadas en el Museo de Ciencias Naturales. La leyenda cuenta que solía dibujar esquemas de fósiles en las servilletas de papel para explicar sus teorías a los colegas mientras compartían una cerveza.
Mucho antes de ser el autor de El Túnel, Ernesto Sábato fue estudiante en La Plata y jugador de las inferiores de Estudiantes. En la Modelo solía tener discusiones sobre fútbol y ciencia. Siendo un intelectual consagrado se mezclaba con los estudiantes, insistiendo en que «el verdadero conocimiento se masticaba entre maníes». La física cuántica y la pasión por el «Pincha» convivían sin problemas.
El botánico Carlos Spegazzini a veces llegaba con muestras de hongos o plantas recolectadas en el bosque platense y las analizaba ahí mismo, entre los platos de maní, ante la mirada de los mozos. Dicen que Juan Vucetich, obsesionado con su sistema de identificación, observaba detalladamente las huellas dactilares que quedaban en los vasos de cerveza, bromeando con que «ni siquiera bebiendo uno podía ocultar quién era».
René Favaloro iba en su época de formación universitaria en la ciudad. Los mozos más antiguos lo recordaban, incluso siendo ya un médico respetado, con perfil bajo. Prefería observar el movimiento del bar en silencio, escapando un rato de la presión del hospital.
Arturo Jauretche, que participaba en mesas de debate político y cultural, pasaba horas debatiendo política nacional, y se cuenta que aprovechaba el bar para testear sus argumentos con los estudiantes.
Al estar cerca de la universidad, fue refugio de intelectuales, políticos y profesores. Aún conserva fotos que recuerdan la historia de la ciudad, conservando su mística como el bar de los estudiantes y por su clientela variada: Ricardo Balbín, Antonio Cafiero, Menotti, Norma Aleandro, Emilio Pettoruti, Borges, Rodolfo Walsh (quien fue vecino y habitué), Tita Merello, Mirtha Legrand, Moria Casán y Carlitos Balá, entre muchos otros.
Almafuerte, conocido como el poeta de los desposeídos, recitaba versos por las mesas de forma apasionada, para pagar la cuenta o simplemente para «despertar» a los estudiantes que estaban en otras mesas. El médico, filósofo y político Alejandro Korn también lo frecuentaba.
La Cervecería Modelo tenía una conexión histórica muy fuerte con el tango, principalmente por su cercanía al antiguo Teatro Apolo, que ya no existe, donde había actuado Sara Berhardt. Funcionaba en la misma calle y recibió a los grandes de la época que, como Roberto Goyeneche, se acercaban al bar después de sus shows en La Plata.
Se cuenta que Gardel, durante sus presentaciones en el Apolo, aprovechaba los intervalos o el final de la función para acercarse al bar. Prefería las mesas del fondo para pasar desapercibido, aunque su presencia terminaba siempre en un revuelo de saludos y pedidos de canciones a las que rara vez se negaba.
Canaro era fanático de la cerveza y las picadas del lugar. Iba a comer y aprovechaba el bar para tener reuniones. Edmundo Rivero y Héctor Varela, que era platense, también.
El ambiente del lugar, con sus barriles de madera, mozos de oficio y el maní con cáscara fue un escenario perfecto para artistas que buscaban un refugio tras sus presentaciones. La relación con el tango se mantiene viva a través de cuadros y recuerdos que decoran sus paredes. Algunos habitués decían que el sonido ambiente y el crujido de las cáscaras de maní en el suelo eran la garantía para que nadie escuchara las conversaciones.
Un rector de la UNLP llevó a un académico europeo a La Modelo. Al ver el piso cubierto de cáscaras de maní, el hombre preguntó si habían tenido un problema de limpieza. «No, doctor, esto es el estrato geológico de la cultura platense: mientras más cáscaras hay, más ideas se han discutido hoy», respondió el rector.
Imaginate que en la mesa de madera donde hoy apoyás tu vaso, Sábato garabateó una fórmula de física. Pero no sólo los grandes nombres hacen la historia. También hay anécdotas de los mozos de oficio que servían a los académicos y a los estudiantes con la misma naturalidad. Una vez, un grupo de alumnos intentó corregir una teoría científica en una servilleta, y el mozo, cuando levantaba los platos, les dijo: ‘Perdón, muchachos, el Doctor Sábato la semana pasada lo explicó distinto’.
Y así nos vamos de la Modelo, que no es solo una cáscara de maní quebrándose. Nos queda el polvillo de las cáscaras en los zapatos. Pero mejor que no barran el piso para que no se vayan las discusiones de Ameghino, los sueños de Favaloro, la pasión de Sábato y las ideas de Jauretche. Por suerte, en esta esquina el tiempo decidió quedarse. Si pasás por ahí, recordá: si el piso está sucio de maní, es porque se están diciendo cosas importantes…
Tango recomendado:
Y ya que estamos, vamos con un tango escrito por otro platense: Carlos Raúl Muñoz y Pérez. Más conocido como Carlos De La Púa.
Luces de París – Sciamarella Tango